Durante décadas a las mujeres se nos ha enseñado que: esta bien (y es lo correcto) que entregarnos al sufrimiento después de un rompimiento.
Se nos inculca que el estar triste es algo sano, bien visto y que así debe de ser.
Muchas de nosotras, aprendemos a reconocer la tristeza como si fuera un sentimiento de fondo. Sin importar la situación en la que nos encontremos la permeamos de tristeza y es que cómo no hacerlo si es lo que se nos ha introyectado desde que pequeñas.
Así cómo toda experiencia repetida requiere de ajustes, nosotros nos estamos acercando a éste ajuste:
La tristeza es parte de la vida, la vida no es tristeza.

En comparación con los hombres, ahora tenemos la ilusión que ahora las mujeres sufrimos "menos".
Creo que lo que ha sucedido es que muy recientemente los hombres están aprendiendo a reconocer sus emociones.
Después de décadas y años en los que a los hombres les han enseñado de forma inversa: que el estar triste es ser: débil, pendejo, no es de hombres, es ser puto, poco hombre, pocos huevos, inútil etc.
Ahora se encuentran en la encrucijada por re definir su masculinidad, integrando la tristeza como parte de sus emociones. Es por esto, que ahora parece que los hombres sufren más que las mujeres como por ejemplo después de un rompimiento.

No es que las mujeres suframos menos o que el hombre sufra más, es sólo que el camino recorrido ha sido distinto.
A final de cuentas todos y todas somos humanos y somos capaces de sentir cualquier emoción, dejemos que cada uno de nosotros de acuerdo con nuestro camino y timeing, sintamos.

