Por una extraña razón me parece raro que me pueda dar tos.
Me sucede que disfruto mucho decir chistes, actuar y reír hasta que me duela la panza, ésta es una actitud bastante infantil, para mi edad.
A veces se me olvida que la tristeza y el enojo también son sentimientos válidos.
En el área de errores, equivocaciones y metidas de pata, sigo reprobando.
Supongo que mi olvido viene de la mano con mi incongruencia, mis ideas cambian y cambio de opinión.
Quizá sea introvertida y muchas veces prefiera escuchar a hablar.
No me sé las tablas de multiplicar, pero sé cocinar sopa de letras.
¿Será por mi profesión o simplemente se me olvida que también soy humana?
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No me sé las tablas de multiplicar, pero sé cocinar sopa de letras.
¿Será por mi profesión o simplemente se me olvida que también soy humana?
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